lun. May 10th, 2021

Un equipo técnico de la UCO apoya a la Policía Judicial de Tenerife. La juez emite una orden internacional para localizar al hombre

El cuerpo de élite de la Guardia Civil ya está en Tenerife para sumarse a la investigación del secuestro parental de las niñas Anna y Olivia, de uno y seis años, a manos de su padre, Tomás Gimeno, que el pasado martes no se las devolvió a su ex mujer y a la que llamó, antes de adentrase en el océano con su barco, para advertirle de que no las volvería a ver. Los contornos del caso, que ha sido calificado de alto riesgo, han hecho que la Unidad Central Operativa (UCO), que ya intervino en las desapariciones de Diana Quer, Asunta Basterra o Gabriel Cruz, haya desplazado hasta Canarias a un equipo técnico de apoyo, no investigadores, ya que al frente de las pesquisas continúa la Policía judicial de la Guardia Civil de Tenerife, según precisaron a este periódico fuentes de la investigación.

Además, el juzgado que se ha hecho cargo del asunto ha dictado una orden internacional de búsqueda de Tomás y las niñas para tener cubierto el campo de una hipotética huida que, para los investigadores, es la hipótesis con menos fuerza en este momento. La investigación se ha revelado muy compleja para los investigadores por las costuras que presenta: una zona inhóspita e impracticable a 400 metros de profundidad en el Atlántico -donde se halló la barca vacía y a la deriva-, la falta de testigos y dos horas -las que transcurrieron entre que Tomás salió de la casa de sus padres con Anna y Olivia hasta que se le vio en el puerto solo subiendo bultos y bolsas a su embarcación- en las que se le perdió la pista.

Los agentes tienen abiertas varias hipótesis aunque la de que Tomás huyera la madrugada del miércoles es la más débil, tal como precisan las mismas fuentes consultadas. En paralelo a la búsqueda por tierra, mar y aire del hombre y las menores, las pesquisas están centradas en analizar las muestras que los agentes tomaron ayer en casa de Tomás y en el terreno en el que está ubicada. La mayor parte de ellas se tomó en el baño. Era la segunda vez que acudían a la vivienda. La primera fue la misma madrugada en la que Beatriz, la madre de las niñas, denunció la desaparición.

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